domingo, 10 de enero de 2010

Para Ana



Sus manos no tenían arrugas
uñas bien cuidadas
nadie diría la edad
y yo pensé que importa eso?
si ella lleva el brillo del sol en sus cabellos

Su mirada era triste y profundamente infinita
Sus palabras recogían las estrellas que adornaron su balcón
y un día las plantó en macetas de cristal

Otra vez a tu puerta llamarán
y tus alas al cristal se tocarán
recuerdos revoltosos jugarán en tu jardín
deteniéndose ante una sola flor.

Vio una pequeña flor todavía por florecer
sus delicados dedos la acariciaban
y su habla dijo que su nombre era la Flor de Mármol

La escuché serena y quieta a su lado
el soplo del viento se llevó sus palabras
y me senté pensativa en la silueta de su sombra.

Sin esperar nada
o quizás esperando que esa flor
empezase a florecer.

Rita



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