sábado, 17 de julio de 2010

Un contrabandista Creativo

Nasrudin solía cruzar la frontera todos los días, con las cestas de su asno cargadas de paja. Como admitía ser un contrabandista cuando volvía a casa por las noches, los guardas de la frontera le registraban una y otra vez. Registraban su persona, cernían la paja, la sumergían en agua, e incluso la quemaban de vez en cuando.

Mientras tanto, la prosperidad de Nasrudin aumentaba visiblemente.

Un dia se retiro y fue a vivir a otro país, donde, unos años mas tarde, le encontró uno de los aduaneros.

- Ahora me lo puedes decir, Nasrudin, ¿Que pasabas de contrabando, que nunca pudimos descubrirlo?

- Asnos – contesto Nasrudin.

Este cuento ha sido adaptado a nuestros días en numerosas ocasiones: los asnos son sustituidos por caballos, bicicletas, etc. Mostrando, entre otras cosas, que los aduaneros no perciben lo evidente, aquello que es completamente visible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario